
Las matemáticas suelen concebirse como un suplicio para la mayoría de los estudiantes ya que el aprendizaje del mundo de los números puede no resultar fácil o entretenido. Sin embargo es necesario. Las matemáticas constituyen el lenguaje de la ciencia y son parte importante para entender el mundo en el que vivimos. Es posible cambiar la percepción que tenemos y acabar con la fama que tiene esta ciencia. En efecto, divertirse aprendiendo matemáticas es la solución. Es especialmente importante que en educación dejen de ser percibidas como el enemigo y pasen a formar parte de un aprendizaje ocioso o convertirse en un reto que pone a prueba la capacidad de ingenio para solucionar obstáculos. Una vez que la mala fama se haya extinguido, la voluntad a la hora de enfrentarse a las matemáticas habrá cambiado, habrá menos reticencia, más curiosidad, menos miedo… Será entonces cuando estemos preparados para aprender matemáticas y divertirnos al mismo tiempo.